viernes 20 de marzo de 2009

Creo que venimos a este mundo nada más para aprender y sin pensarlo tarde o temprano alguien te lo hará entender


Tu Hombre Perfecto

A la medida

muy pocas cosas

en la vida encontrarás

y con el tiempo

en su momento algún día lo verás,

a la medida

solo hallarás

lo que cabe en tu corazón,

buscando afuera

es más certera una triste desilusión.

Creo que venimos

a este mundo

nada más para aprender

y sin pensarlo

tarde o temprano

alguien te lo hará entender.

Con tu permiso

con mis defectos

a otro lado ya me voy,

mas nunca olvides

que yo te amé

con lo bueno y malo que soy.

No hay hombre perfecto no hay

como el que buscaste en mí,

perfecta es la lluvia que cae

y no lo que tú has de elegir,

como inventaste que era yo

esa infalible solución

que haría feliz

por siempre a tu corazón.

Tu hombre perfecto será

El que nunca a ti llegará.


Marco Antonio Solís

viernes 13 de marzo de 2009

A menudo tengo un sentimiento de miedo, angustia y dolor. La desesperanza y la frustración llena mi corazón y todo mi ser

A menudo un sentimiento que no puedo describir llena mi corazón y todo mi ser. Se presenta cuando hay un profundo amor, pero un sentimiento parecido llega también con el miedo, la angustia, el dolor, la desesperanza y la frustración.

Hay ciertamente algo muy similar en emociones muy diferentes: el sentirse abrumado. Puede ser amor, puede ser odio, puede ser rabia; puede ser cualquier cosa. Si es demasiado, entonces te da la sensación de sentirte abrumado por algo. Incluso el dolor y el sufrimiento pueden crear la misma experiencia, pero el sentirse abrumado no tiene valor en sí mismo. Solamente demuestra que eres un ser emocional.

Esta es típicamente la indicación de una personalidad emocional. Cuando se trata de rabia, es toda rabia. Y cuando es amor, es todo amor. Casi se embriaga con la emoción, se ciega. Y cualquier acción que surge de ahí está equivocada. Incluso si es un amor abrumador, la acción que surgirá de ahí no será la correcta.

Reducida a su base, cuando estás abrumado por alguna emoción pierdes toda razón, pierdes toda sensibilidad, pierdes tu corazón en ello. Llega a ser casi como una nube oscura en la que te pierdes. Entonces cualquier cosa que hagas va a estar equivocada.

El amor no tiene que ser parte de tus emociones. Esto es generalmente lo que la gente piensa y experimenta, pero todo lo que abruma es muy inestable. Llega como el viento y pasa, dejándote atrás, vacío, destrozado, triste y con dolor.

De acuerdo con aquellos que conocen la esencia entera del ser humano - su mente, su corazón y su ser - el amor tiene que ser una expresión de tu ser, no una emoción.
La emoción es muy frágil, muy cambiante. En un momento parece que lo es todo. En otro momento estás simplemente vacío.

Así pues, lo primero es sacar al amor de esta multitud de emociones abrumadoras. El amor no es abrumador. Por el contrario, el amor es una enorme revelación, claridad, sensibilidad, conciencia.
Pero esa clase de amor raramente existe, porque muy pocas personas alcanzan alguna vez su ser.

Hay personas que aman sus automóviles... Ese amor viene de la mente. Y luego amas a tu esposa, a tu esposo y a tus hijos; ese amor viene del corazón. Pero, debido a que éste necesita del cambio para mantenerse vivo, y tú no puedes mantener su estado cambiante, se vuelve rancio. El mismo esposo todos los días... es una experiencia tan aburrida. Atonta tu sensibilidad, atonta cualquier posibilidad de alegría. Empiezas a olvidar poco a poco el lenguaje de la risa. La vida se convierte simplemente en trabajo sin ninguna alegría. Y uno tiene que trabajar porque tiene esposa e hijos.

Tienes que sacar al amor del asidero emocional en el que ha estado desde tu nacimiento, y tienes que encontrar una ruta hacia tu ser. A menos que el amor se convierta en parte de tu ser, no va a ser muy diferente del dolor, del sufrimiento, de la tristeza.

Por Osho Om Shantih, Shantih, Shantih

El amor es abandonarse al universo, abandonarse en sus brazos, abandonarse en total unidad. Es orgásmico

El amor surge en ti cuando permites que Dios te penetre. Cuando eres tú el que lo intenta, todo tu esfuerzo resulta absurdo.

He oído...

Mulá Nasrudin se acercó furtivamente a un invitado en una de las fiestas sociales de su hija. Había oído que le llamaban "doctor" y entonces se dirigió a él diciéndole: "Doctor, ¿puedo hacerle una pregunta?".
"Sí "le respondió él.
"Últimamente "; dijo Mulá, "he tenido un dolorcito aquí, justo debajo del corazón..." El invitado le interrumpió y algo incómodo le dijo: "Me sabe muy mal Mulá, pero la verdad es que soy doctor en filosofía."
"¡Oh! ", dijo Nasrudin, "Lo siento." Y se dio la vuelta. Pero entonces, acuciado por la curiosidad se volvió de nuevo y le dijo: "Tan sólo una pregunta más, doctor. Dígame: ¿qué clase de enfermedad es la filosofía?".

Sí, la filosofía es una especie de enfermedad... y no una enfermedad corriente. Es más cancerosa que el cáncer, más peligrosa que todas las demás enfermedades juntas. Una enfermedad puede cortarte una de tus raíces; incluso todas las enfermedades juntas no pueden separarte por completo de la existencia. La filosofía te separa por completo, te desarraiga completamente.

¿Qué es una enfermedad? Cuando una determinada conexión con la existencia flojea, te sientes enfermo. Cuando la cabeza se encuentra desconectada, te duele. Cuando el estómago está desconectado, te duele. En cierta medida te has vuelto autónomo; has dejado de estar en el océano interdependiente de la existencia. Entonces surge la enfermedad. La enfermedad supone una cierta autonomía, una cierta independencia. Cuando tienes un cáncer desarrollándose en tu interior, ese desarrollo se convierte en un universo autónomo. Se encuentra desconectado de la existencia.

Una persona enferma es la que se encuentra desconectada de diversas maneras. Cuando una determinada enfermedad se convierte en crónica, simplemente significa que esa raíz ha sido completamente destruida. La posibilidad de que sea replantada de nuevo en la tierra, no existe. Permanecerás vivo, sólo parcialmente. Una porción de ti permanecerá muerta. Alguien se encuentra paralítico... ¿qué significa? Su cuerpo ha perdido contacto con la energía universal. Ahora es casi un cuerpo sin vida, inerte, desconectado. La savia de la vida ha dejado de fluir por él.

Si eso es lo que la enfermedad es, entonces la filosofía es, verdaderamente, la mayor enfermedad que pueda haber porque te desconecta por completo. Y no sólo eso; te desconecta de un modo tan lógico que nunca vas a ser consciente de que estás enfermo. Te desconecta proporcionándote tantas racionalizaciones y justificaciones que nunca te darás cuenta de lo que te estás perdiendo. Es una enfermedad que se justifica a sí misma por completo, se auto-mantiene. Filosofía quiere decir que un hombre se ha vuelto completamente mental. Ve la existencia a través de los ojos de la lógica y no a través de los ojos del amor. Cuando ves a través de los ojos de la lógica, puedes conocer unas cuantas cosas, pero ellas no te proporcionan la visión de la realidad. Son simplemente abstracciones.

Cuando ves a través de los ojos de la lógica, puedes conocer unas cuantas cosas, pero ellas no te proporcionan la visión de la realidad. Son simplemente abstracciones. Cuando ves a través del amor, entonces ves la realidad tal cual es. El amor es abandonarse al universo, abandonarse en sus brazos, abandonarse en total unidad. Es orgásmico: tú estás fluyendo y la existencia siempre ha estado fluyendo y ambos flujos se encuentran y mezclan y confunden entre sí. Surge una síntesis superior: la parte se descubre en el todo y el todo se descubre en la parte. Entonces surge algo que es mayor que la parte y el todo juntos. Eso es el amor. "Amor" es una de las palabras más importantes en todos los lenguajes humanos porque el amor es el lenguaje de la existencia.

Deja que el amor sea tu oración

Por Osho

La Búsqueda de lo milagroso lo escribió después de vivir con Gurdjieff por muchos años.

En segundo lugar voy a mencionar nuevamente a P.D. Ouspensky. Ya he mencionado dos de sus libros: Uno, Tertium Organum, escrito antes de que conociera a su maestro, Gurdjieff. Tertium Organum es muy conocido, especialmente entre matemáticos, porque Ouspensky era un matemático cuando lo escribió. El segundo libro, La Búsqueda de lo milagroso lo escribió después de vivir con Gurdjieff por muchos años.

Hay, sin embargo, un tercer libro suyo que fue escrito entre uno y otro, después de Tertium Organum y antes de que conociera a Jorge Gurdjieff. Este libro es muy poco conocido, y su nombre es Un Nuevo Modelo del Universo. Es un libro extraño, muy extraño.

Ouspensky buscó un maestro por todo el mundo, particularmente en India, porque la gente piensa tontamente que los maestros se encuentran únicamente en India. Ouspensky lo buscó y buscó por años en India. Lo buscó incluso en Bombay. En esa época escribió este libro tremendamente hermoso, Un Nuevo Modelo del Universo. Es una visión poética, porque él no sabe de qué está hablando, pero está hablando de algo que está muy, muy cerca de la verdad... pero solamente cerca, recuérdalo, y basta con el grosor de un cabello para mantenerse alejado. Él se mantuvo alejado. Buscó y buscó...

En este libro él describe su búsqueda. El libro termina de una manera extraña, en un café de Moscú, en donde conoce a Gurdjieff. Gurdjieff fue ciertamente el maestro más extraño que jamás ha vivido. Solía escribir en los cafés. ¡Qué lugar para escribir! Se sentaba en el café, mientras la gente comía, charlaba, los niños jugaban aquí y allá, con el ruido de la calle, las bocinas de los automóviles, y Gurdjieff se sentaba frente a la ventana rodeado de toda esta tontería, a escribir su libro, De Todo y sobre Todas las Cosas.

Ouspensky, al ver a este hombre, sintió amor por él. ¿Quién podía resistirse? Es completamente imposible ver a un maestro y no sentir amor por él, a menos que estés completamente muerto, hecho de piedra, o de un material sintético, ¡un hombre pre-fabricado!. Tan pronto miró a Gurdjieff...qué extraño: Se dio cuenta que esos eran los ojos que él había estado buscando por todo el mundo, por las calles sucias, polvorientas de India, y este café estaba justamente al lado de su casa, ¡en Moscú! Algunas veces puede que encuentres lo que estás buscando precisamente en las cercanías.

Un Nuevo Modelo del Universo es poesía, pero se acerca mucho a mi visión; por eso lo incluyo.


Por Osho

martes 28 de octubre de 2008

¿Qué Es El Amor?

Me doy cuenta de que el amor no puede existir cuando hay celos; el amor no puede existir cuando hay apego.

Ahora bien ¿es posible para mí estar libre de los celos y el apego?

Me doy cuenta de que no amo. Eso es un hecho. No voy a engañarme a mí mismo; no voy a fingir con mi mujer que la amo. No sé qué es el amor. Pero si sé que soy celoso y también sé muy bien que estoy terriblemente apegado a ella y que en el apego hay temor, celos, ansiedad; hay un sentido de dependencia.

No me gusta depender, pero dependo porque me siento solo; me empujan por todos lados, en la oficina, en la fábrica, y vengo a mi casa y quiero sentirme cómodo y en compañía, deseo escapar de mí mismo. Ahora me pregunto: ¿Cómo he de liberarme de este apego? Tomo eso sólo como un ejemplo.

En primer lugar, quiero zafarme del problema. No sé cómo van a terminar las cosas con mi mujer. Cuando esté realmente desapegado de ella, mi relación con ella puede cambiar. Ella podría apegarse a mí y yo podría no estar apegado a ella ni a ninguna otra mujer. Pero voy a investigar. Por lo tanto, no escaparé de lo que imagino podría ser la consecuencia de estar totalmente libre de apego.


No sé qué es el amor, pero veo muy claramente, definitivamente sin ninguna duda, que el apego hacia mi mujer; significa celos posesión, miedo, ansiedad; y deseo liberarme de todo eso.

De modo que empiezo a investigar; busco un método quedo preso en un sistema. Cierto gurú dice: « Te ayudaré a desapegarte, haz esto y esto, practica esto y aquello». Acepto lo que él dice porque veo la importancia de estar libre, y él me promete que si hago lo que aconseja seré recompensado. Pero veo que de ese modo estoy buscando una recompensa. Veo lo tonto que soy: quiero ser libre y me apego a una recompensa.

No deseo estar apegado y, no obstante, me encuentro apegado a la idea de que alguien o algún libro o algún método me recompensará librándome del apego. Por consiguiente, la recompensa se convierte en un apego. Así que digo: «Mira lo que has hecho; sé cuidadoso, no quedes preso en esa trampa». Ya sea que se trate de una mujer, de un método o de una idea, eso sigue siendo apego. Ahora estoy muy alerta porque he aprendido algo, o sea, no canjear el apego por alguna otra cosa que sigue siendo apego.

Me pregunto: « ¿Qué debo hacer para liberarme del apego?». ¿Cuál es mi motivo para querer estar libre del apego? ¿No es que anhelo alcanzar un estado donde no haya apego ni temor ni nada de eso? Y súbitamente me doy cuenta de que el motivo imprime una dirección y que esa dirección dictará mi libertad. ¿Por qué tener un motivo? ¿Qué es el motivo? Un motivo es una esperanza o un deseo de lograr algo. Veo que estoy apegado a un motivo. ¡No sólo mi esposa, no sólo mi idea, no sólo el método que también el motivo se ha convertido en mi apego!
De modo que todo el tiempo estoy funcionando dentro del campo del apego: la esposa, el método y el motivo de lograr algo en el futuro. Estoy apegado a todo esto. Veo que es algo tremendamente complejo; no me había dado cuenta que estar libre del apego implicaba todas estas cosas.


Ahora lo veo tan claramente como veo en un mapa las carreteras principales, las carreteras secundarias y los poblados; lo veo con mucha claridad. Entonces me digo: «Y bien, ¿es posible para mi estar libre del gran apego que siento por mi esposa y también estar libre de la recompensa que pienso voy a obtener, así como de mi motivo?»

Estoy apegado a todo esto. ¿Por qué?

¿Es porque en mí mismo soy insuficiente?

¿Es porque me siento muy, muy solo y por eso busco escapar de la sensación de aislamiento recurriendo a una mujer, una idea, un motivo, como si tuviera que aferrarme a algo? Veo que es así, que me siento solo y que mediante el apego, escapo hacia alguna cosa huyendo de esa sensación de extraordinario aislamiento.

Estoy, pues, interesado en comprender la razón de que me sienta solo, porque veo que eso es lo que hace que me apegue. Esa soledad me ha obligado a escapar, mediante el apego, hacia esto o aquello, y veo que, mientras prosiga ese sentimiento, la consecuencia será siempre ésta.

¿Qué significa sentirse solo? ¿Cómo ocurre?

¿Es algo instintivo, heredado, o se origina en mi actividad diaria?

Si es un instinto, si es heredado, entonces forma parte de mi destino; no tengo la culpa. Pero como no acepto esto, lo cuestiono y permanezco con la pregunta. Observo y no trato de encontrar una respuesta intelectual. No trato de decirle a la soledad lo que es o lo que debería hacer; observo para que ella me lo diga. Hay un estado de atenta vigilancia a fin de que la soledad se revele por sí misma. No se revelará si escapo, si tengo miedo, si la resisto. Por lo tanto, la observo. La observo de modo que no interfiera ningún pensamiento.

La observación es mucho más importante que la intervención del pensamiento. Y, gracias a que toda mi energía se interesa en la observación de esa soledad, el pensamiento no interviene en absoluto. La mente es retada y tiene que responder. Debido al reto está en crisis. En una crisis uno tiene una gran energía, y esa energía permanece sin ser interferida por el pensamiento. Éste es un reto al que debo responder.

Me puse a dialogar conmigo mismo. Me pregunté qué es esta cosa extraña llamada amor; todos hablan de ella, escriben acerca de ella; lo hacen todos los poemas románticos, las pinturas, el sexo y todas las otras áreas que abarca. Pregunto: ¿Existe una cosa como el amor? Veo que no existe cuando hay celos, odio, miedo. De modo que ya no me ocupo del amor; me intereso en "lo que es", en mi miedo, en mi apego. ¿Por qué estoy apegado? Veo que una de las razones -no digo que sea toda la razón- es que me siento desesperadamente solo, aislado.

Cuanto más envejezco más aislado me voy sintiendo. Por consiguiente, observo eso. Éste es un reto que me impulsa a descubrir y, debido a que es un reto, toda la energía se concentra ahí para responder. Es algo sencillo. Si hay alguna catástrofe, un accidente o lo que fuere, eso es un reto y tengo la energía para afrontarlo. No tengo que preguntar: “¿Cómo obtengo esta energía?” Cuando la casa se quema tengo la energía para entrar en acción, una energía extraordinaria. No me siento y digo: «Bueno, tengo que lograr esta energía» y me quedo esperando; para entonces se habrá quemado toda la casa.

Así pues, tengo esta energía tremenda para responder a la pregunta:

¿Por qué existe este sentimiento de soledad? He rechazado ideas, suposiciones y teorías acerca de que se trata de algo heredado, instintivo. Todo eso no significa nada para mí. La soledad es "lo que es".

¿Por qué existe esta soledad que todo ser humano, si es de algún modo consciente, experimenta ya sea de manera superficial o más profunda?

¿Por qué se manifiesta?

¿Es que la mente hace algo que ocasiona esta soledad?

He rechazado teorías como el instinto y la herencia, y me pregunto:

¿Es la mente, es el cerebro mismo el que produce este sentimiento de soledad, este aislamiento total? ¿Es el movimiento del pensar el que hace esto, el que crea en mi vida cotidiana este sentido de aislamiento?

En la oficina me aíslo porque quiero llegar a ser el máximo ejecutivo; por lo tanto, el pensamiento trabaja todo el tiempo aislándose en sí mismo. Veo que el pensamiento opera permanentemente para hacerse superior, que la mente misma induce con su actividad este aislamiento.

Así que el problema es: ¿Por qué hace esto el pensamiento?

¿Es su naturaleza trabajar para sí mismo?

¿Es la naturaleza del pensar crear este aislamiento? Es la educación la que lo origina, esta me da una carrera, cierta especialización y, por consiguiente aislamiento. El pensamiento, siendo fragmentario, limitado, estando atado al tiempo, crea este aislamiento. En esa limitación ha encontrado la seguridad diciendo: «Tengo una profesión especial en mi vida, soy un profesor; estoy perfectamente seguro». En consecuencia, me interesa saber por qué hace esto el pensamiento. ¿Está en su naturaleza misma obrar así? Cualquier cosa que haga el pensamiento tiene que ser limitada.

El problema es, entonces: ¿Puede el pensamiento darse cuenta de que cualquier cosa que hace es limitada, fragmentaria y, en consecuencia, aisladora, y que todo lo que haga será siempre así? Éste es un punto muy importante: ¿Puede el pensamiento mismo darse cuenta de sus propias limitaciones? ¿O soy yo el que le dice qué es limitado? Veo que es indispensable que esto se comprenda, ya que es la verdadera esencia de la cuestión. Si el propio pensamiento se da cuenta de que es limitado, entonces no hay resistencia ni conflicto; dice: «Eso es lo que soy». Pero si yo le digo que es limitado, me estoy separando de la limitación. Entonces lucho para superar la limitación; por consiguiente, hay conflicto y violencia, no amor.

Entonces ¿se da cuenta el pensamiento mismo de que es limitado? Tengo que descubrirlo. Esto es un reto al que me enfrento. A causa de que me enfrento a un reto, tengo una gran energía. Expresado de otra forma: ¿Se da cuenta la conciencia de que su contenido es ella misma? ¿O he oído a otro decir: «La conciencia es su contenido; el contenido compone la conciencia»? Por lo tanto, digo: «Sí, es así». ¿Veo la diferencia entre lo uno y lo otro? Lo segundo, creado por el pensamiento, es impuesto por el "yo". Si yo impongo algo sobre el pensamiento, hay conflicto. Es como un gobierno tiránico imponiéndose sobre alguien, pero aquí ese gobierno es de mi propia creación.

Me pregunto, pues: ¿Se ha dado cuenta el pensamiento de sus propias limitaciones? ¿O pretende ser algo extraordinario, noble, divino? Esto es un disparate, porque el pensamiento se basa en la memoria. Veo que tiene que haber claridad acerca de este punto, o sea, que no hay una influencia externa que se imponga sobre el pensamiento diciendo que es limitado. Entonces, debido a que no hay imposición, no hay conflicto; el pensamiento comprende, simplemente, que es limitado, se da cuenta de que cualquier- rendir culto a Dios, etc.- es limitado, vulgar, insignificante, aun cuando haya creado por toda Europa maravillosas catedrales donde poder adorar.

He descubierto, pues, en esta conversación conmigo mismo, que la soledad es creada por el pensamiento. Ahora el pensamiento se ha dado cuenta, por sí mismo, de que es limitado y que, por lo tanto, no puede resolver el problema de la soledad. Como no puede resolver el problema de la soledad, ¿existe la soledad?

El pensar ha creado este sentimiento de soledad, este vacío interno, a causa de que es limitado, fragmentario, de que está dividido; y cuando se da cuenta de esto, la soledad no existe y, por lo tanto, estoy libre del apego. No he hecho nada; he observado el apego y lo que implica: la codicia, el miedo, la soledad, todo eso, y siguiéndole la pista, observándolo, no analizándolo sino simplemente mirando, mirando y mirando, he descubierto que el pensamiento ha hecho todo esto. El pensamiento, por ser fragmentario, ha creado este apego. Cuando se da cuenta, el apego se termina. No ha habido ningún esfuerzo, porque tan pronto hay esfuerzo el conflicto regresa nuevamente.

En el amor no hay apego; si hay apego no hay amor. Se ha eliminado el factor principal mediante la negación de lo que el amor no es, mediante la negación del apego. Sé lo que eso significa en mi vida cotidiana: no recordar nada de lo que mi vecino, mi esposa o mi novia hicieron para lastimarme; no apegarme a ninguna imagen que el pensamiento haya creado con respecto a mi esposa, cómo me ha intimidado, cómo me ha brindado consuelo, cómo he tenido con ella placer sexual, todas las distintas cosas de las que el movimiento del pensar ha elaborado imágenes; el apego a esas imágenes ha desaparecido.

Y existen otros factores. ¿Debo examinarlos todos, paso a paso, uno por uno? ¿O todo eso se ha desvanecido? ¿Debo examinar cuidadosamente, investigar -como he investigado el apego- el temor, el placer y el deseo de consuelo? Veo que no tengo que pasar por la investigación completa de todos estos diversos factores; lo veo de una sola mirada, lo he captado.

Por consiguiente, al negar lo que no es el amor, el amor existe. No tengo que preguntar qué es el amor. No tengo que correr tras él. Si corro tras él, eso no es amor, es una recompensa. Habiendo, pues, negado en esa investigación todo lo que no es amor, habiendo terminado con ello lenta y cuidadosamente, sin distorsión ni ilusión alguna, entonces lo otro está ahí.


Un Diálogo Consigo Mismo
Brockwood Park, Inglaterra, 30 de agosto de 1977

Jiddu Krishnamurti


domingo 19 de octubre de 2008

AMOR EN SILENCIO

Se Va Muriendo Mi Alma